martes, 30 de septiembre de 2008

¿Qué somos capaces por amor?


Cuentan que en los días previos a la invasión de Iraq, un representante de la Cámara Alta vivía una tórrida historia extramatrimonial con una modelo. Su mujer y su dos hijas habían trasladado su residencia a Birmingham con lo cual, el político campaba a sus anchas con su compañera por Londres. Aprovechaban la coyuntura de que el cuñado de él era reportero de la agencia Reuters y estaba de corresponsal en Afganistán, dejando su apartamento libre para ser ocupado por los proscritos.

Una tarde, los amantes quedaron en este lugar. Él llegó primero y encontró a su cuñado descansando en la cama. A duras penas le dio tiempo a enviar un SMS a su compañera para anular la cita.

- Pero, ¿tú no estabas cubriendo Kabul?
- Sí, pero ahora estoy en espera, no sé si me mandarán a Bagdad.
- Y, ¿cuándo lo sabes?
- Depende de tu voto.

Así fue como esa noche no durmió. Estuvo hablando con su modelo y ella le dijo:

- Mañana vota con el corazón.

Y así lo hizo y votó, no con el corazón, sino con lo que se encontró cuatro palmos más abajo.

Hay que joderse con las motivaciones. ¿Cuál sería la de Aznar?

3 comentarios:

Mariano Zurdo dijo...

Pues no sé, pero para mí que lo de Aznar tuvo que ver más con unos cuantos ceros en su cartilla de ahorros, como más tarde se ha ido demostrando...

Jovekovic dijo...

Suscribo el comentario del señor Mariano. Si hubiera tenido algo que ver con el sexo, creo que me hubiera tranquilizado un poco.

marisa bop dijo...

Bien clarito me lo dejó un profesor en la Universidad en clase de historia: La Humanidad se mueve no con el intelecto sino con el estómago y lo que hay dos palmos más abajo. No hay guerras de religión ni de étnia. Puro vil metal. Al susodicho no le reconozco ni la capacidad de amar, ni en petit comité.
Jove: Gracias por intervenir, estoy recien llegada.