Los urbanitas de nacimiento necesitamos aires purificadores.
Yo los he encontrado a una horita de Madrid pero no se lo digáis a nadie.
Yo los he encontrado a una horita de Madrid pero no se lo digáis a nadie.
Pinos, encinas, olivos, algún níscalo, miles de bolos de granito y una cigüeña que casi me mata del susto mientras ella bebía agua tranquilamente en el río.
Lo prometido es deuda, Irre.
Lo prometido es deuda, Irre.
Una delicia.

7 comentarios:
Yo también tengo mis escapes, aún siendo de provincias jajajajajjaja
Besicos
A mí me encantan las parameras mañas.
Un beso, Belencica.
Ains... si es que existiendo algo tan maravilloso como eso...Definitivamente yo NO podría vivir en la ciudad.. me daría un chungo.
No me extraña Wen. La ciudad, mejor para los turistas y domingueros.
¿Níscalos?... ¿Dónde?... ¡Vamos, suéltalo, compártelo, no te lo guardes!... ¿Dónde?... ¿DÓNDE?
Qué ricos, con ajito, en guiso con patatas, con quetchup... no, con quetchup no...
¿¡DÓNDE!?
Lamento defraudarte, Psiconaúfrago, lo de "níscalos" era una licencia poética. Encontré alguna que otra seta, unos hongos que devoran los pinos como platillos volantes y "un solo niscalo". Níscalo, a secas y bastante pequeño :<
Da igual uno que una docena...
¿¡DÓNDEEEEEEEEEEE!?
Perdón, perdón... de verdad... no sé qué me pasa.
¿¡DOOOOOOOOOOOOONDE!?
Publicar un comentario en la entrada